ATUCHA III: DEUDAS Y DESPIDOS PONEN EN PELIGRO EL INICIO DE LA CONSTRUCCIÓN

En el mes de abril, la empresa operadora y constructora de las centrales nucleares argentinas Nucleoléctrica Argentina (NA-SA), se había comprometido ante el Ministerio de Trabajo de la Nación a reincorporar paulatinamente 1.100 empleados de la construcción que habían sido desvinculados en los primeros meses del año.

El compromiso asumido NA-SA establecía un reingreso paulatino de esos trabajadores: 600 en mayo, 300 en junio y 200 en julio. Los que quedaron fuera de este acuerdo, otros 1.100 trabajadores fueron despedidos y sólo de ellos 700 recibieron un subsidio de 4000 pesos durante tres meses.

No obstante, el gremio de la construcción (UOCRA) denunció recientemente el incumplimiento de este acuerdo por parte de Atucha: a la fecha sólo 200 empleados reingresaron. Para intentar destrabar el conflicto, habrá una audiencia entre las partes la semana próxima.

Sumado a los despidos, recientemente se conoció un informe difundido por el Poder Ejecutivo Nacional titulado “El estado del Estado” donde se indica: “La empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país, como la mayoría de las empresas de energía, recibió hasta diciembre de 2015 un precio muy bajo por la electricidad que generaba en sus plantas. Los recursos que faltaban se completaban con aportes del Tesoro nacional. En diciembre de 2015 la empresa tenía una deuda de mil millones de pesos, buena parte de ella con proveedores, con quienes tenía facturas sin pagar desde agosto del año pasado”.

Sobre Atucha III, se dice en el informe que “el objetivo declarado, incluso a nivel público, con una costosa campaña de publicidad, era comenzar de forma inmediata con la construcción de la cuarta central nuclear. Sin embargo, el estado de las negociaciones con la China National Nuclear Corporation y el banco ICBC indicaban en diciembre de 2015 que la obra recién se podría iniciar, en el mejor de los casos, en 2017”. Se agrega, además, que el contrato de financiamiento no estaba redactado ni siquiera a nivel de borrador.

También se denuncia que “la Unidad de Gestión de Proyectos Nucleares, creada para la gestión de la central Atucha II, en los hechos hizo poco para justificar su generoso presupuesto. Tenía 800 empleados directos, 700 empleados de servicios y casi 2000 empleados indirectos, tres cuartas partes de los cuales no tenían en diciembre de 2015 tarea alguna para desempeñar”. Tras la puesta en funcionamiento de Atucha II, en junio de 2014, “la Unidad estuvo dedicada a un conjunto difuso de actividades, ninguna de los cuales se relacionaba con la construcción de una nueva central nuclear”.

Atucha III- que nació como resultado de un acuerdo de cooperación con China- será un reactor de 700 MW de tipo CANDU (agua pesada y uranio natural), una tecnología que es propiedad de Argentina y que se puede replicar en distintos pun­tos del país. En el acuerdo firmado por China National Nuclear Corporation y NA-SA se aclara que deberá asegurarse el máximo contenido local de bienes y servicios, con un 70% de insumos producidos en nuestro país.

Según trascendió al momento de la firma del contrato, solo se importarán aquellos componen­tes que es imposible fabricar en el país como el generador diesel, las bombas y válvulas mayores, y el mejorador de agua pesada. Sin embargo, toda la ingeniería, el montaje, la obra civil y la mano de obra serán 100% argenti­nos.

Esto beneficiará a muchas industrias locales, no solo por la generación de trabajo local, sino por la posibilidad de homologarse como empresas con capacidades para poder trabajar en el sector nuclear, uno de los más exigentes del mundo.

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