ALERTA EN ESTADOS UNIDOS POR POSIBLE HACKEO EN LAS ELECCIONES

El director de la norteamericana Agencia Nacional de Seguridad (NSA), Mike Rogers, ha expresado su «preocupación» por un posible ataque informático al sistema de votación electrónico que se utilizará en las próximas elecciones presidenciales de ese país. Sus declaraciones han agregado más dudas sobre la conveniencia del uso de este sistema para el cómputo electoral, y agregan un nuevo elemento de polémica a la iniciativa del gobierno argentino, de implementar en nuestro país ese sistema.

La revelación efectuada por WikiLeaks en julio de este año, en el sentido de que el Comité Nacional Demócrata (CDN) trabajó en la interna en perjuicio del pre-candidato Bernie Sanders para favorecer a su competidora, Hillary Clinton, ha puesto en evidencia la precariedad de la seguridad informática en el sistema político de los Estados Unidos.

Estados Unidos no es el único país en el que se cuestiona el voto electrónico. En el año 2005, se realizaron en Alemania las primeras elecciones parlamentarias con votación electrónica. Sin embargo, el 3 de marzo de 2009, el Tribunal Superior Alemán, declaró inconstitucional la utilización de urnas electrónicas por no permitir el sistema de votación electrónica la fiscalización del proceso electoral por personas sin conocimiento técnicos.

En 1965, la legislación electoral de Holanda permitió la implementación del voto electrónico. Pero en 2006, un equipo de especialistas develó que el sistema de voto electrónico utilizado presentaba fallas de seguridad. A raíz de ello, en 2.008, el gobierno holandés anunció oficialmente que volvía al sistema de voto en papel.

En 2000, Irlanda modificó la legislación para la introducción del voto electrónico. En 2012, el gobierno decidió deshacerse definitivamente de 7500 máquinas electrónicas adquiridas en el 2002 por falta de fiabilidad.

Entre 2002 y 2007, el Reino Unido ha llevado a cabo más de treinta pruebas pilotos con diferentes sistemas de votación electrónica. En 2008, La Comisión Electoral declaró que, con respecto a las pruebas realizadas, la seguridad y garantías adoptadas eran insuficientes y determinó que no se continuaría con el voto electrónico.

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